
¿Y si tu perra empezara a cuidar peluches, a inflamar sus ubres y a mostrar un instinto maternal sin haber tenido cría alguna?
En este artículo descubrirás por qué ocurre el embarazo psicológico en perras (pseudogestación), cómo detectarlo a tiempo y qué hacer para ayudarla a superarlo. Sigue leyendo para entender los signos, los cuidados y cuándo es necesaria la intervención veterinaria.
Correo: dana.malips@gmail.com
¿Qué es el embarazo psicológico en perras?
El embarazo psicológico, o pseudogestación, es un fenómeno natural muy frecuente en perras que no han sido esterilizadas. Ocurre entre 4 y 9 semanas después del celo, cuando el descenso de progesterona provoca un aumento de prolactina. Esta hormona activa cambios físicos y comportamentales que imitan un embarazo real, aunque no haya cría alguna.
Este fenómeno no es un desorden, sino una respuesta biológica instintiva: en manadas ancestrales, las hembras no gestantes podían amamantar y proteger a las crías de otras, aumentando las posibilidades de supervivencia colectiva.
Principales síntomas a observar
Estas señales pueden variar de una perra a otra, tanto en intensidad como en duración (de 10 a 21 días):
- Inflamación de las glándulas mamarias y posible secreción
Las ubres se llenan de leche debido a la acción de la prolactina; esto puede derivar en mastitis si no se controla. - Conductas maternales intensas
Se observan anidamiento, recogida y “crianza” de objetos como peluches, zapatillas o mantas. Algunas perras incluso se vuelven agresivas al defender “sus crías”. - Cambios en apetito y nivel de energía
Puede haber desde pérdida de apetito, inapetencia, letargo o vómitos, hasta aumento del hambre, aunque habitualmente con menor ánimo para jugar. - Alteraciones de ánimo y reactividad
Nerviosismo, apatía y en ocasiones agresión defensiva aparecen en hasta el 97 % de los casos según encuestas veterinarias. - Distensión abdominal y retención de líquidos
El abdomen puede verse hinchado por acumulación de líquido, sin presencia de cachorros.
Diagnóstico veterinario
El veterinario sostendrá la sospecha basándose en el historial (celo reciente) y la exploración física. Para descartar un embarazo real, se pueden usar ecografías, radiografías o análisis de sangre en conjunto con la revisión clínica.
También se investigan otras enfermedades que podrían imitar esta sintomatología, como desequilibrios tiroideos, infecciones o tumores.
Tratamientos y manejo adecuado
Cuidados en el hogar
- Evitar estimular las ubres: no masajearlas ni ordeñarlas, ya que esto incentiva aún más la producción de leche.
- Limitar conductas maternales: retirar objetos adoptados, desarmar nidos y ofrecer distracciones atractivas como paseos y juegos.
- Usar protección física: colocar una camiseta ligera o collar isabelino, evitando que se lama las mamas.
- Controlar la ingesta de agua: moderarla por la noche ayuda a reducir la producción láctea.
- Estimulación y ejercicio físico: paseos prolongados y actividades mentales calman el estrés y aceleran el equilibrio hormonal.
Intervención médica
Cuando los síntomas son intensos, extendidos o recurrentes:
- Cabergolina: tratamiento eficaz que inhibe la prolactina, normalizando las glándulas y el estado de ánimo. Puede usarse de 5 a 14 días según gravedad.
Un dueño relata que tras cinco días de cabergolina “ha dejado de llorar y ya come”. - Sedantes o diuréticos: ayudan en casos de ansiedad elevada o producción excesiva de líquidos y leche .
- Antibióticos: necesarios si hay signos de mastitis o infección mamaria. No se deben omitir si aparecen dolores intensos o fiebre.
- Esterilización: la única forma de evitar futuros episodios. Debe realizarse fuera del período de pseudogestación para prevenir empeoramiento de síntomas.
¿Cuál es el pronóstico?
La mayoría de las perras se recuperan completamente en 2 a 3 semanas con o sin intervención. Si los síntomas persisten más de 8 semanas o se repiten en ciclos futuros, es importante considerar tratamientos hormonales o la esterilización para evitar complicaciones como mastitis crónica o tumor mamario.
El embarazo psicológico en perras es una respuesta biológica común tras el celo, impulsada por desequilibrios hormonales. Aunque por lo general se resuelve de forma espontánea con cuidados básicos, conocer los signos y saber cuándo actuar puede ser clave para evitar riesgos. Herramientas como la cabergolina o la esterilización representan soluciones eficientes en casos severos o repetitivos. Y el acompañamiento, con paciencia y estimulación, ayuda enormemente a la recuperación emocional de la perra.
Referencias: